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lunes, 20 de octubre de 2008

PIONEROS VICTORIOSOS!!!

Redacción Hombres Perro

Nosotros fuimos los primeros. Nos arrojamos al asfalto cuando en esta ciudad nadie utilizaba la bicicleta como medio de transporte. Sufrimos las embestidas verbales de los automovilistas, humillaciones, desplantes y, en algunos casos, también sus embestidas físicas. Fueron años duros en los que encontrarte con otro ciclista urbano en los semáforos era extraño y muy poco corriente. No digamos ya cruzarte con otro ciclista en los carriles bici que el consistorio se empeño en construir como una forma de promoción mediática. Vías ciclistas inútiles que siguen estando destinadas al ocio y que no solucionaron el conflicto que nosotros teníamos, en aquellos días, en las calzadas de Zaragoza.

Aquello fue una lucha desigual en todos los frentes. Nosotros practicábamos algo distinto, estábamos empezando a dejar el coche en su lugar. Los que lo tenían, no lo sacaban de casa para sus desplazamientos cotidianos por la ciudad. Los que no lo teníamos, comenzamos a despreciarlo, retrasamos el ingreso en la autoescuela y la obtención del permiso de conducción. Nuestros planteamientos iban más allá que el mero concepto de desplazarse. Necesitábamos una sociedad nueva reflejada en una ciudad nueva. Una organización social más humana, en que los individuos ocuparan el papel principal y no se vieran desplazados a meros sujetos de consumo.

Se comienzan a ver los resultados de aquel combate. Si uno sale ahora a la calle muy temprano por la mañana, observa a cientos de personas acudiendo a su trabajo en bicicleta. No estamos demasiado acostumbrados a las victorias. De hecho, nuestro natural escepticismo nos impide asumir que algo habremos tenido que ver en esta transformación. Lo que resulta nítido a mi entendimiento es que en estos momentos, la calzada tiene un aroma distinto. Quizás no sea una victoria que debmos anotarnos. No obstante, si lo es... ¡Qué bien sabe!

jueves, 16 de octubre de 2008

¿Por qué Abe Osheroff?

Redacción Hombres Perro
Abe Osheroff es la prueba irrefutable. Este veterano de la Guerra Civil española fue desde su infancia un comprometido activista por la transformación social y lo que él mismo denominaba "humanismo radical". La Guerra de España no fue sino un episodio más de su narración vital, puede que el más emotivo, quizás el que dejó un poso mayor en su memoria y, por supuesto, el que ha motivado que muchos sepamos de su trabajo activo por un mundo mejor para todos. Sin embargo, no fue el único. Y, sobretodo, no fue el último. Por eso Abraham Osheroff es la prueba irrefutable de que la madurez, las derrotas y las decepciones no son óbice para que el individuo modifique sus planteamientos políticos. En su caso, además, hay que reseñar que, siendo miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos, tuvo que soportar la enorme crisis de identidad que supuso para la gente de su generación conocer las brutalidades del régimen de Josef Stalin, denunciadas por Nikita Jruschov en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en el año 1956.

Entre aquel primer arresto durante la Gran Depresión, por reintroducir el mobiliario en las viviendas de las familias que habían sido desalojadas, hasta el último, por oponerse a la Segunda Guerra del Golfo, transcurrieron más de setenta años. En esas siete décadas Abe participó en la lucha sindical; viajó a España a luchar contra el fascismo después de conocer del bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor; continuó esa lucha por la libertad en la Segunda Guerra Mundial; militó en el movimiento por los Derechos Civiles y construyó viviendas para la Nicaragua sandinista, entre otras acciones directamente relacionadas con su militancia sociopolítica. Ninguna de las derrotas que sufrió le hicieron apearse del vehículo al que supo subirse siendo todavía un niño en Brooklyn. Él mismo lo expresó de forma inapelable: "si necesitas una victoria no eres un luchador, eres un oportunista". Por supuesto, la consciencia de Abe lo coloca, por méritos propios, en la categoría de luchador. Junto a todos aquellos que han luchado por una victoria de la que no serán testigos pero cuyos esfuerzos habrá que recordar una vez ésta llegue. Pues también lo expresó de modo magnífico unos días antes de morir cuando afirmo, durante la inauguración del único monumento que reconoce la labor de los brigadistas estadounidenses en España, que "la materia de la que estamos hechos nunca desaparecerá con o sin monumentos ya que los bastardos no van a cesar en su maldad y los seres humanos decentes no se detendrán jamás en su lucha".

Si seguimos las enseñanzas del método ciéntifico la vida de Abraham Osheroff vacía de contenido ese extendido axioma por el cual toda persona es idealista en su juventud y, conforme adquiere madurez, va evolucionando, cuando menos, hacia un escepticismo extremo que se traduce en una apatía absoluta por las condiciones de vida propias y de sus semejantes. Según el método científico -y estamos de acuerdo en que en un experimento social entran variables que no pueden controlarse a diferencia de una acción científica de carácter experimental-, bajo condiciones idénticas los resultados de todo experimento deben coincidir independientemente del emplazamiento en que éste tenga lugar.

Parece lógico considerar las vivencias de un individuo como las variables independientes del experimento y sus decisiones, su forma de actuar, su praxis, las variables dependientes. De esta manera podríamos concluir que Abe Osheroff se comportó de la manera en que lo hizo, despertando la admiración de muchísimas personas, debido a la ingente cantidad de situaciones que vivió relacionadas con la injusticia social. Que su vida no tuvo nada de extraordinario ya que sufrió situaciones que condicionaron sus actuaciones y que, casi con total probabilidad, no dejó de sufrirlas hasta su muerte. Ya que eso justificaría su última detención, con casi noventa años, intentando evitar la Guerra de Irak en el 2003. Sin embargo, lo cierto es que después de la edición del documental “Sueños y Pesadillas”, en que Abe narraba su viaje desde Brooklyn hasta los campos de batalla de la Guerra Civil española, así como su regreso a España en 1974, no sólo salió del anonimato, también comenzó a impartir clases por todos los Estados Unidos narrando su historia y la labor de la Brigada Lincoln. Lo que en ciertos círculos sería susceptible de ser considerado un situación mucho más cómoda que la propia de un trabajador asalariado.

Según el planteamiento inicial del párrafo, lo lógico es que Abe Osheroff, al menos después de los años setenta, hubiera abandonado su militancia. Pues suelen ser personas acomodadas las que sostienen el axioma que pretendemos desarmar con el presente artículo. Igual que hay gente que sufre humillaciones constantes y no se rebela contra ellas; personas que no las sufren pero se levantan contra las injusticias cometidas contra los demás; hay personas que mejoran su posición en la sociedad y no por eso abandonan sus planteamientos ideológicos. Abe Osheroff es un ejemplo de ello y, de acuerdo con el método científico, al menos crea la duda en ese razonamiento que aúna madurez y escepticismo. Por todo ello y por la existencia magnífica que sostuvo durante noventa y dos años, gracias Abe.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Es la hora de los hornos?

Redacción Hombres Perro

Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz
José Martí


La gravedad de la crisis financiera está socavando los cimientos del sistema capitalista occidental y mostrando, una vez más, que la historia que nos han venido contando desde el final de la Segunda Guerra Mundial, al menos, no era del todo cierta. Una vez hecho escombros el muro que separaba las dos concepciones de la historia, se nos juró y perjuró que no había otro modo de organización posible y que las ventajas del mercado habían imperado sobre una economía centralizada y totalitaria.

A día de hoy, lo único que puede extraerse de todo los sucedido hasta la fecha es que el libre mercado no ha sido nunca libre mercado y ha contado siempre con la protección de unos estados débiles, sometidos a la presión constante de las grandes corporaciones. Podemos admitir que el proceso soviético no era válido, hemos de asumir, igualmente, que el modelo de producción y consumo capitalista, tampoco lo es. Entre otras cosas porque, a su modo, es igual de totalitario que el primero. Sino, ¿cómo puede explicarse el fenómeno de las modas o de las audiencias televisivas? ¿cómo sino las agresiones de grandes empresas que nuestros colegios y universidades están sufriendo en la actualidad? Sencillamente porque haciendo uso del capital, el libre mercado pretende hacerse omnipresente en todas y cada una de nuestras facetas existenciales. Pero ha habido otros procesos socialistas, de menor magnitud que el soviético, pero mucho más esperanzadores en determinados aspectos como es la ausencia de violencia explícita, cuyo propósito era la transformación social: Chile, el Soviet Húngaro o la Viena Roja, por citar algunos. Sin embargo, ¿cuándo se ha implantado un régimen capitalista verdaderamente exitoso? Incluso en nuestro país, a pesar de los años de bonanza económica, continúan creciendo las bolsas de marginalidad. En este momento de la historia tienes dos opciones para existir: consumir o producir. En caso contrario, no existes.

La crisis actual podría modificar sustancialmente el sistema productivo. Al menos, eso aseguran los responsables de la patronal y algunos mandatarios como George W. Bush. Lo esperable es que las medidas a tomar por los diferentes gobiernos estén asociadas a aumentar la protección estatal sobre el sector financiero y a abaratar el despido. Para que nos entendamos, vamos a pagar entre todos las pérdidas ocasionadas por el “dejar hacer” de las últimas décadas y a que sean los trabajadores los que, finalmente, se sacrifiquen para evitar, a toda costa, que el orden sea subvertido y que los responsables de la crisis paguen por sus errores, su codicia o como quiera definirse la actitud de aquellos que controlan los medios de producción.

Aquí nos encontramos con la eterna dicotomía transformadora: reformismo u ortodoxia. Es decir, aceptamos las reglas injustas de este juego estúpido y, una vez más, pagamos los trabajadores los caprichos de las clases no productivas o modificamos de modo drástico las reglas del juego. Ninguno de los dos caminos es gratuito. Sin embargo, si hablamos en términos financieros, de la inversión que supone para los trabajadores asumir la crisis, no vamos a obtener como beneficio sino cierto bienestar y la incertidumbre de no saber en qué momento la situación volverá a repetirse. Porque va a volver a repetirse. La segunda opción es una apuesta de mayor calado, pero compromete dimensiones del ser humano que, precisamente, lo constituyen como tal. Nadie puede concebir lo que podría alcanzarse con ello. Quizás fuera la definitva hora de los hornos. Para empezar, un mundo más justo. Para finalizar un conjunto de herramientas individuales y colectivas difícilmente cuantificables. En todo caso, no es, al fin y al cabo, la responsabilidad uno de los valores que procuran inculcarse a los niños en su carrera hacia la madurez. ¿Cómo es posible formar una juventud prometedora actuando de la forma en que se está actuando desde hace décadas, permitiendo que los culpables no respondan por sus actos?

jueves, 28 de agosto de 2008

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti

Hombres Perro

Este pasado veintitrés de agosto se cumplieron ochenta y un años del asesinato de los anarquistas Sacco y Vanzetti por el Gobierno de los Estados Unidos después de un juicio vergonzoso y vergonzante. Una demostración de la inexistencia de los derechos y libertades de las democracias burguesas cuando éstas son cuestionadas al ser éstas garantes de la desigualdad social. Este cuestionamiento, por supuesto, no es de naturaleza teórica sino pragmática. Expresado en la calle o en las fábricas por la acción de las clases trabajadoras.

En palabras de Howard Zinn, escritor, historiador, activista y profesor de Ciencia Política en la Universidad de Boston, “El caso Sacco y Vanzetti reveló, de la forma más cruda, que las nobles palabras que presiden nuestras salas de justicia —‘Una Justicia equitativa ante la Ley— siempre han sido una mentira”. Y prosigue: “Esos dos hombres, el vendedor de pescado y el zapatero, no podían obtener justicia en el sistema americano, porque la justicia no se aplica por igual al pobre y al rico, al nativo y al emigrante, al bienpensante y al radical, al blanco y al negro. Y aunque hoy las injusticias se deslizan por caminos más sutiles e intrincados que en la época de Sacco y Vanzetti, su esencia permanece”. La democracia burguesa permite, sobre el papel, la emancipación de la clase trabajadora siempre que esta tome conciencia de su condición. Sin embargo, su retórica de justicia social desaparece una vez las clases que la dirigen se ven amenazadas ya que aquella no es sino la peonada de este tablero de ajedrez en que nos movemos y no puede esperar que las leyes para la burguesía se apliquen de la misma forma para los trabajadores.

Las amenazas de Augusto Pinochet Ugarte, con una democracia chilena poco consolidada, concernientes a la desaparición del Estado de derecho tan pronto sus protegidos fueran tanteados por la justicia, no son exclusivas de las dictaduras y el proceso que motiva este artículo es, a pequeña escala, una prueba de ello. La democracia burguesa, como a finales del siglo XIX, continúa constituyendo la mejor manera de organización política al servicio de la clase propietaria. Ha evolucionado ciertamente, transigiendo en aquellos aspectos económicos que han permitido una estabilidad suficiente como para que la acumulación de capital no se viera comprometida. Es decir, que la violencia del sistema, de existir, como sabemos que existe, no afecte el volumen de beneficios.

El proceso contra Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti muestra importantes paralelismos con acontecimientos históricos del pasado más reciente. El levantamiento militar en España el 18 de julio de 1936, la invasión de Guatemala en 1954 por tropas entrenadas por la CIA en la vecina Honduras o el golpe de estado en Chile el 11 de septiembre de 1973 supusieron, a gran escala, la supresión de los derechos y libertades individuales y colectivas, tal y como sucedió en el juicio contra los dos anarquistas de origen italiano.

Los tres sucesos políticos a los que se alude en el párrafo anterior presentan elementos comunes entre sí. En primer lugar, los tres levantamientos militares se dieron contra democracias burguesas en que elementos transformadores habían ocupado el gobierno después de unas elecciones libres. En España el Frente Popular, en Guatemala Jabobo Árbenz y en Chile el gabinete de la Unidad Popular con Salvador Allende como presidente. Con lo que no fueron golpes de estado contra el gobierno sino contra la voluntad popular expresada libremente en las urnas. Es decir, haciendo uso de los medios establecidos por la reacción para hacer prevalecer sus intereses sobre los de las clases trabajadoras. En segundo lugar, los tres gabinetes estaban llevando a cabo reformas económicas para superar la fractura social existente en cada uno de los países. En el caso de España, se llevó a cabo la reforma del estamento militar y se planificó la reforma agraria; en el de Guatemala, se ejecutó la nacionalización de los terrenos no productivos de la United Fruit and Co. y en el de Chile, también se llevó a buen término, la de las minas de cobre y salitre –con la que también estaba de acuerdo el centro-derecha que más tarde apoyo el golpe de Pinochet-. Estas reformas no fueron las únicas, pero si que fueron las más significativas. En tercer lugar, sobretodo en el caso español y chileno, los levantamientos dieron lugar a una represión brutal que duró años y que modificó la escena política de ambos países proporcionalmente al tiempo que ésta había tenido lugar. Por último, en los tres casos la manipulación informativa e importantísimas labores de desestabilización, contribuyeron a crear en ciertos sectores la idea de que los golpes eran algo necesario para evitar la deriva a la que navegaban los tres estados. Cuando, en realidad, el problema es que las clases pudientes identificaban el destino de la nación con la culminación de sus propios intereses y que, por tanto, al estar siendo perjudicados, también lo era el país. Una concepción de la historia bastante propia de la derecha, por otra parte.

Es posible que el lector se esté cuestionando las similitudes, o los paralelismos, entre estos acontecimientos desagradables tan recientes y el caso del que hace unos días se han cumplido ochenta y un años. Pues bien, también en la época en que se dieron los hechos, las jerarquías estadounidenses veían peligrar su estatus ante, por un lado, la inmigración y, por otro lado, el activismo de la clase trabajadora. No debemos olvidar que tanto el ocho de marzo, como el primero de mayo, conmemoran jornadas de resistencia marcadas por un final trágico dentro de los Estados Unidos. Además, pretendieron utilizar las ejecuciones de Sacco y Vanzetti como castigos ejemplares, del mismo modo que la represión en España y Chile pretendió terminar con cualquier atisbo de rebeldía. En ambas situaciones, a través del miedo. Además, del mismo modo en que las libertades y los derechos de las personas fueron abolidos tras las intervenciones militares que nos ocupan de forma explícita, lo fueron en el juicio-farsa de 1927 de manera implícita. Es decir, de facto, que es lo único que debe interesar a las clases trabajadoras.

En conclusión, en el momento en que los intereses de las jerarquías económicas se ven comprometidos, ya sea a gran escala mediante reformas dirigidas desde partidos de izquierda en el gobierno, o lo sea a través de la movilización social de los desfavorecidos, todo el aparato ideológico de la democracia burguesa de igualdad para todos los ciudadanos, justicia y soberanía nacional, se vacía de contenido y se siembra el terreno para la intervención militar financiada por esas mismas jerarquías económicas. Sucedió a pequeña escala con los trabajadores italianos y sucede a escala nacional, e internacional, cada vez que asistimos a un golpe de estado promovido por la reacción.

miércoles, 13 de agosto de 2008

¿Una guerra sin muertos?

Reflexiones en torno al tercer "accidente" laboral en la Expo 2008 de Zaragoza


Existe una guerra en la actualidad librándose en las fábricas, los comercios o las instituciones y de la que casi toda persona reniega. Esta guerra de siglos enfrenta dos sectores antagónicos cuyos límites siguen presentes pero también están siendo ignorados de modo reiterado. Así, el último “incidente” ocurrido en la Exposición Internacional de Zaragoza, nueva escaramuza de esta contienda obviada, sobretodo, por uno de los dos bandos en liza, ha vuelto a mostrar la realidad del conflicto.

Resulta penoso pensar en que un trabajador no regrese de su lugar de trabajo. En primer lugar, porque el derecho a la herencia y a la propiedad privada obliga a los trabajadores a vender su fuerza de trabajo para poder vivir. Y si bien es cierto que las condiciones vitales de la clase trabajadora hoy en día son muy superiores a las que sufrían los proletarios en los albores de la Revolución Industrial, no lo es menos que un número importante de conquistas sociales se han conseguido después de muchos años de luchar contra la clase poseedora de los medios de producción. La cual ha transigido, única y exclusivamente, debido a que la estabilidad social permite un volumen mayor de beneficios. En una palabra, se ha respetado el derecho a la herencia y a la propiedad privada de todos y cada uno de los ciudadanos y se nos ha hecho a todos cómplices de los males que aquejan nuestro modelo productivo. Un propietario tendrá siempre una mansión, un yate de lujo y un conjunto de empresas transnacionales con las que prorrogar su condición de propietario mientras que un trabajador con algo de fortuna podrá dejar un par de viviendas a sus hijos que deberán seguir vendiendo su capacidad de trabajo al propietario. Es decir, que los árboles nos impiden ver el bosque. Sólo que en este caso los árboles son una vivienda, un automóvil, un lector de cd’s, una televisión de plasma o un aparato de aire acondicionado y el bosque el modelo productivo y de desdistribución de la riqueza.

Hasta aquí todo correcto. Un trabajador tiene la obligación de acudir a su puesto de trabajo y permanecer en él durante, al menos, ocho horas diarias. En numerosos trabajos no se respetan los derechos laborales y las jornadas laborales pueden ascender hasta las sesenta horas de trabajo, como hacia finales del diecinueve. Algo que comenzará a ser legal en nuestro país una vez se transponga la recientemente aprobada directiva europea que aumenta la jornada laboral hasta una cifra en torno a las 12 horas diarias, siempre y cuando, se respeten los fines de semana. Lo lógico sería que, al menos de palabra, la clase trabajadora tuviera algo que objetar a todo este entramado de irregularidades éticas y/o legales. Pero no lo hace. Aguantamos el chaparrón como buenamente podemos. A pesar que el chaparrón no es mayor debido a que en el pasado sus predecesores no tragaron como estamos tragando. Sin embargo, no sólo se traga, también sectores importantes de los desposeídos toman posiciones cercanas o idénticas a las que defiende la clase poseedora.

Apoyar una Exposición Internacional o la celebración de unos Juegos Olímpicos supone una de estas “irregularidades” protagonizadas por ciertos trabajadores. Se da legitimidad a la desviación de fondos públicos hacia el sector privado, aumento de los impuestos directos y creación de puestos de trabajo de baja calidad. El capital público que debería dirigirse a paliar las desigualdades que un sistema socioeconómico injusto genera no sirve sino para aumentar éstas. Una fractura social que también se produce como consecuencia del aumento de la carga fiscal sobre los sectores más desfavorecidos y el aumento de los precios que motiva una fiesta de la que todo empresario, por pequeña que sea la empresa de su propiedad, busca obtener pingües beneficios. En lo que respecta a los puestos laborales creados para la realización de los trabajos preparatorios del evento o aquellos directamente relacionados con su ejecución, éstos son desnaturalizados, justificándose el incumplimiento de las mínimas condiciones justas de trabajo debido a que el éxito del acontecimiento reporta serios beneficios para todos los ciudadanos. Cuando lo cierto es que un puesto de trabajo no deja de ser una transacción comercial entre el trabajador, que vende su capacidad de trabajo, y el propietario que la adquiere. Puestos a seguir con estos razonamientos tan vacíos de lógica, cabría cuestionarse la razón de que todas las empresas que toman parte en estos “saraos” intenten exprimir hasta el último euro que invierten en vez de renunciar a todo beneficio pagando, incluso, las pérdidas. Algo que, como todos sabemos, no sucede. ¿Por qué entonces debe comprometerse el trabajador a algo más que desempeñar la labor por la que recibe un sueldo de manera eficiente?

La parte más indecorosa de todo el razonamiento que pretendemos seguir aquí tiene lugar cuando se pone sobre el tapete la seguridad laboral. La muerte reciente de un técnico de sonido en la Expo de Zaragoza comienza a verse como un suceso desafortunado cuyo único responsable es el mismo trabajador al no haberse puesto un arnés que hubiera evitado la caída fatal. Algo similar a considerar que el responsable último de la muerte por agujero de proyectil fuera la víctima debido a que olvidó ponerse el chaleco antibalas antes de salir de casa. Y no nos referimos a esta última parte que puede parecer algo jocosa y que está, como no puede ser de otra forma, bebiendo directamente del arroyo de la demagogia. Arnés y chaleco antibalas no son comparables. Ahora bien, quizás sí lo sean las formas en que se organiza el mercado armamentístico y un macroevento de estas características. Nadie controla el proceso productivo que da como producto un proyectil o una pistola. Del mismo modo en que ha existido una opacidad absoluta con la Expo 2008. Incluso hoy, una vez se está celebrando el esperpento, se siguen ocultando una serie de hechos obvios para los críticos con el acontecimiento. De la carta que publicamos ayer en este blog, apenas se han hecho eco los medios de comunicación de masas. De todas las irregularidades que han acompañado la construcción del recinto de la exposición, tampoco. Igual que cuando alguien recibe un disparo el principal responsable es la administración que permite la producción y comercialización de estos objetos por acción u omisión, así como el empresario que ve como aumentan sus ganancias, de la muerte en accidente laboral de cualquier trabajador es responsable último la administración que debe obligar a que todo se desarrolle de manera correcta, ignorando plazos y costes, mucho más en este tipo de esperpentos organizativos, así como el empresario. Incluso en el caso de que el trabajador obvie el casco o el arnés, está en manos del éstos presionar para que las cosas no sean de esta forma. Entre otras cosas, porque cuando se trata de horas extras, regulaciones de empleo o negociación del convenio colectivo, presiona todo lo necesario.

En definitiva, asistimos atónitos a una situación inaceptable en que la clase propietaria no renuncia a continuar engrosando sus beneficios a costa de todo y en que la clase trabajadora, no sólo soporta todo lo que le está cayendo con la mejor de las sonrisas siempre que pueda tener acceso a bienes de carácter material, sino que, además, en un tema tan serio como es la seguridad laboral, toma partido por el propietario obviando que es él quien se encuentra en posesión de la fuerza y que, por tanto, es el único responsable de lo que suceda. Por supuesto que aquí nos posicionamos de lado del trabajador muerto recientemente en la Expo de Zaragoza y de su familia y en contra de toda acción que condicione el desarrollo de la clase obrera, con todo el vacío que el termino atesora actualmente.

martes, 25 de marzo de 2008

El AVE a Lisboa nos deja sin TREN

Según la Declaración de Impacto Ambiental sobre el Estudio Informativo del proyecto del AVE Madrid-Extremadura "la línea convencional existente Madrid - Valencia de Alcántara quedará fuera de uso con la construcción de la línea ferroviaria de alta velocidad, por lo que en el futuro será factible su desmantelamiento para usos alternativos".

Dicho en cristiano, al hacer el AVE desmantelan la línea anterior, por lo que desaparece cualquier tren a Extremadura y la Comarca de la Sagra (Toledo) que no sea el propio AVE. Por lo tanto, no se podrán llevar las bicicletas en ferrocarril a Extremadura y todos los pueblos toledanos que esta línea actualmente acoge.

El AVE dejará sin ferrocarril a muchos de los pueblos que ahora tenían conexión con este medio de transporte por medios de regionales, pues el AVE sólo para en poblaciones grandes. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la de Extremadura están encantadas con el proyecto, es decir, les da igual que una buena parte de su ciudadanía se quede sin tren.Esto es una vergüenza, una auténtica vergüenza.

¿Dónde se ha quedado el transporte sostenible que nos prometieron? Todo para el AVE y la carretera. Qué asco de país.Llamo a la movilización de los ciclistas. Esto no puede quedar así. No nos podemos quedar sentados viendo como nos lo ponen cada vez más difícil, cómo nos obligan a usar medios motorizados para hacer rutas cicloturistas, cómo tenemos que renunciar a la intermodalidad verdaderamente sostenible.

Juan Merallo
Pedalibre

miércoles, 13 de febrero de 2008

Ver para creer...

No salgo de mi asombro. El Sr Biel, que jamás ha ganado, ni ganará, unas elecciones, hace y deshace a su antojo. Si hace unos días cometía una torpeza mayúscula en Valencia, no se sabe muy bien si por agradar a sus anfitriones o porque el pobrecico no da para más, ahora pide a los críticos que aporten ideas al proyecto nauseabundo de Gran Scala. Algo así como exigir a un condenado a muerte plantee de qué forma su ejecución va a suponer un sufrimiento menor. El incidente de Valencia, en mi opinión, no fue tan escandaloso por el tema con el que sus declaraciones estaban relacionadas, sino por la calidad técnica de las mismas. Aunque ya se sabe que "aquí", mentar el trasvase con cierta ambigüedad, supone un delito de lesa majestad. Lo contrario a lo que sucede cuando habla de Gran Scala y comete equivocaciones similares en el plano tecnológico que pasan desapercibidas. Como asegurar que va a ser sostenible cuando un análisis serio demuestra que eso es imposible -sin necesidad de conocerlo en profundidad, con los pocos datos que han ofrecido al respecto-, pretendiendo que la gente que es consciente de esa circunstancia aporte ideas al tema.

Estareis conmigo en que algo kafkiano si que es. No sólo no dan información acerca del proyecto, saltándose el Convenio de Aarhus, también se debe contribuir de manera entusiasta a algo que se desconoce. Vamos, que si no fuera por las continuas declaraciones y el paripe continuo de este señor, podriamos asegurar que Gran Scala no existe. Al final todo se está reduciendo a una cuestión de fe y, sobre esa fe, debemos trabajar todos. Incluso aquellos que no sólo se muestran incrédulos, igualmente están en contra de esta nueva secta cuyo sumo sacerdote, como podemos todos observar, es el mismísimo Vicepresidente de Aragón.

También dice el José-Angelito (Biel se entiende) que no se puede dar más crédito a aquellos que se oponen al proyecto que el que se da a los que se posicionan a favor de él. A esas mismas organizaciones se les dio todo el crédito cuando la oposición al trasvase y se esgrimieron sus argumentos para derogarlo -para luego hacer en Aragón lo que se criticaba, con razón, en Levante-. El mismo que ganaron cuando evitaron que el Cañón de Añisclo se convirtiera en una central hidroeléctrica, fueron pioneros en la conservación de espacios como el Galacho de la Alfranca o en evitar que una central nuclear subcrítica fuera instalada en Zaragoza -que eso es lo que realmente era el famoso Rubbiatron-. Yo creo que a esas organizaciones si hay que darles todo el crédito. Entre otras cosas, porque son bastante más democráticas que el señor Biel y todas ellas, todas las que en Aragón tienen algo que ver con la sostenibilidad, ante un proyecto que se jura y perjura va a ser sostenible, se oponen.

domingo, 3 de febrero de 2008

Esta es la democracia en que vivimos. Comunicado de ZH2NO

Como habreis notado, de un tiempo a esta parte la dirección "www. zaragozaexpo2008.info" ya no enlazaba a la página ZH2NO, por lo que la única forma de visitar nuestra web era acceder desde noblezabaturra.

El motivo por el que ha ocurrido esto es que la empresa a la que le compramos el dominio "www. zaragozaexpo2008.info" se lo vendió a otra persona sin darnos ninguna explicación al respecto (simplemente nos devolvió el dinero), por lo que nos hemos tenido que buscar la vida para comprar otra dirección.La segunda sorpresa ha venido al enterarnos de que dominios como "zh2no.com", "zh2no.org" o "zh2no.es" han sido comprados por la sociedad Expoagua, por lo que tampoco podemos utilizarlos.

Distintas personas y colectivos han dedicado mucho esfuerzo y dinero a publicitar a través de pegatinas, octavillas y boletines una dirección que ahora ya no es la de nuestra página.También encontramos por distintas páginas de internet, foros, blogs...etc enlaces que ya no se dirigen a ZH2NO, sino a la página del nuevo comprador.

Os pedimos un nuevo esfuerzo para que modifiqueis esos enlaces y deis publicidad a la nueva dirección de la web: http://www.expo-no.es/También queremos aprovechar para invitaros a seguir mandando artículos y todo lo que os parezca reseñable a la dirección de correo expoculacion@gmail.com.

Con vuestra ayuda seguiremos difundiendo la crítica a este despropósito llamado Expo 2008.

Un abrazo,ZH2NO

viernes, 1 de febrero de 2008

Comunicado importante de Ecolgistas en Acción/Ekologistak Martxan

El 3 de noviembre del 2006 se celebraba en Beasain una concentración para protestar por el inicio de las obras del Tren de Alta Velocidad en el tramo alavés. La Ertzaintza cargó contra los concentrados y denunció a dos personas. No tenemos más información del motivo, pero a efectos de este artículo es suficiente. La denuncia fue tramitada ante el Juzgado de Instrucción 2 de Tolosa, que consideró que los hechos podrían ser constitutivos de una "Falta de desórdenes públicos". Es decir una infracción leve o menor. Incluso señaló el 15 de enero de 2008 para celebrar la vista oral. Hasta aquí todo habitual y rutinario.

Pero el 14 de enero la Juez dicta un Auto de formulario, con una única consideración propia: "Habiéndose hecho una declaración pública de la banda terrorista ETA de ser uno de sus objetivos el impedimento por cualquier medio de ejecución de las obras del TAV, remítase los presentes autos a la Audiencia Nacional". Nada más. Y nada menos.

Todavía no salimos de nuestro asombro. Una simple falta penal se convierte, por mor de la declaración pública de un tercero ajeno al proceso judicial, en un presunto delito terrorista. Un despropósito jurídico mayúsculo. Uno más. ¿Cómo es posible que una protesta social pacífica se convierta en un acto terrorista de la noche a la mañana?. Por otra parte, la "declaración de ETA" a la que se refiere (entrevista en el diario Gara de 5 de enero de 2008, suponemos) no dice lo que S.Sª. presume que dice. Pero, en cualquier caso, ¿cómo podían saber los denunciados en noviembre de 2006 lo que ETA iba a declarar en enero de 2008?.

El movimiento ecologista lleva muchísimos años oponiéndose a las redes de Alta Velocidad y al TAV, a través de una acción pública, directa y no-violenta, que busca la información y sensibilización social, el debate, la movilización y la denuncia pública. Incluida la desobediencia civil a leyes o actuaciones que nos parecen injustas.Pero la desobediencia civil en Euskadi también es un crimen, desde que según algunos jueces la "descubrió" ETA. Y nosotros que creíamos que la había inventado un tal Henry David Thoureau, quien en 1846 fue encarcelado en Estados Unidos por negarse a pagar impuestos, debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud y que años después escribiría el tratado "La desobediencia civil". Y que la habían desarrollado gentes como Leon Tolstoi, Mahatma Gandhi o Martin Luther King. ¿Acaso ellos también eran "adelantados de ETA"?

Nosotros/as vamos a seguir oponiéndonos activamente al TAV, pero escribimos esto después de la "declaración pública de ETA": ¿también ahora estaremos haciendo "apología del terrorismo"?, ¿también este artículo estará dictado por ETA?. Así pues, ¿deberemos callar, plegar las pancartas y aplaudir la llegada del TAV?

Carlos Alonso (Abogado), Rosa Lago e Iñaki Bárcena (profesores de EHU-UPV). Miembros de Ekologistak Martxan

miércoles, 30 de enero de 2008

Expo-expo Zaragoza 2008

Llevamos años acudiendo a la Plaza del Pilar cada veintinueve de enero a deleitarnos con el delicioso roscón del patrón de la ciudad aderezado con un sabroso vaso de chocolate a la taza y resulta, que este año "de la victoria", esa pieza magnífica de la repostería ha cambiado. Este curso nos hemos deleitado con el Expo-roscón. Otra Expo-estupidez de una ciudad que ha relagado dos mil años de historia y reduce todo a un evento de tres meses. De todas maneras, desde mi posición modesta, creo que se debería, del mismo modo, modificar la denominación de algunos artículos. Más que nada para no dejarnos nada en el tintero. Para ser conscientes, sobretodo, de los contras.

Teniendo en cuenta la subida que han sufrido durante los últimos años, creo que ahora deberían renombrarse el IBI, la tasa de recogida de basuras o el impuesto de aguas como Expo-impuesto sobre bienes e inmuebles, Expo-tasa de basuras y Expo-impuesto de aguas. También Expo-precio de la vivienda y Expo-multa de tráfico serían denominaciones adecuadas a las aportaciones del evento internacional al día a día de los zaragozanos. En breve, imagino, podremos igualmente hablar de Expo-importe caña de cerveza o Expo-precio ración de "papas" bravas. Algunos de nuestros conciudadanos han podido ya experimentar lo que significa el Expo-alojamiento en hotel, al organizar sus respectivos acontecimientos nupciales, o la inexistente Expo-inversión en cultura o el desviado Expo-Plan de Barrios.

De otros artículos ya iremos conociendo conforme avanza la muestra. Pues me gustaría saber cómo van a estirar el dinero público para solucionar los innumerables Expo-socavones de las calles y avenidas o el deteriorado Expo-aspecto de muchos parques. Ah, se me olvidaba, creo que igualmente podemos hablar ahora de la Expo-socialización de las perdidas y la Expo-privatización de los beneficios o de la Expo-manipulación mediática para vendernos durante meses y meses los Expo-éxitos de la Expo-exposición.

domingo, 20 de enero de 2008

La soberanía nacional reside en el pueblo?

Irremediablemente se acerca el día. El próximo nueve de marzo todos a las urnas, a ejercer nuestro derecho al voto, a comportarnos como auténticos animales democráticos. Porque el ser humano está dejando de ser un animal político para transformarse en un ente curioso cuyas responsabilidades para con su comunidad parecen terminarse una vez ha emitido su elección, mostrado su documento nacional de identidad y salido del colegio electoral. Ahí termina todo. Igual que la obediencia de los políticos debida a los compromisos adquiridos durante la campaña electoral. Los restantes tres años y trescientos sesenta y cuatro días ellos harán lo que les venga en gana y el electorado regresará a sus cuatro horas diarias de televisión, su hipoteca y su utilitario.Nadie cumple su parte del contrato en el proceso electoral. Los políticos tergiversan datos, hacen interpretaciones interesadas de cada encuesta y promesa y ocultan todo aquello que puede suponerles la pérdida de votos en beneficio del contrario. Los electores no estudian los programas, se guían por sus simpatías y antipatías y terminan convirtiendo el acto electivo en una especie de partido de futbol en donde tiene que ganar nuestro equipo cueste lo que cueste.

En España once millones de personas votan a una derecha heredera del franquismo cuyo único objetivo es asegurarse el poder. Otros once millones de personas votan a un partido socialista que de socialista tiene más bien nada y que, acudiendo a las urnas a principios de los ochenta con un mensaje de cambio, no sólo lo dejo todo igual en el plano político sino que desarmó toda la hacienda pública. El resto de partidos lo tienen complicado para estar bien representados debido a la ley electoral del Estado español que provoca que el tercer partido del país en votantes, sea el sexto en número de parlamentarios. Caminamos hacia un bipartidismo que, en realidad, no lo es. En los aspectos trascendentales para los ciudadanos, como pueden ser vivienda e inflación, uno no representa una alternativa al otro. Y políticamente, ambos están situados más a la derecha del espectro que a la izquierda. Lo que no se comprende es que veintidos millones de personas cuyos intereses son comunes y relativos a su capacidad de trabajo, escojan como dirigentes a individuos que benefician a la clase económica propietaria de los medios de producción.

Todo es un sinsentido. Tan sólo un número minoritario de ciudadanos trabajamos cada día del año en mejorar nuestro entorno y no nos conformamos con que se nos solicite un día nuestra opinión, para después ser despreciados el resto del tiempo. La democracia debería estar en la calle y sería imprescindible configurar cauces de participación directa. Mientras tanto, independientemente de quien gobierne, el poder sigue estando en manos de los jerarcas económicos que son quienes realmente lo controlan todo. Y esto gracias al hecho de que la soberanía nacional que reside en el pueblo se límite a elegir al que mejor te cae una vez cada mil cuatrocientos sesenta días.

miércoles, 9 de enero de 2008

Masa Crítica de Enero / January Critical Mass



¿Qué ferrocarril prefieres? ¿Uno deteriorado, que apenas recibe inversiones, cuyas lineas han ido cerrando los sucesivos gobiernos y al que no nos dejan acceder con nuestras bicicletas o uno con buen aspecto, bien gestionado y al que podamos subir nuestras bicicletas. Queremos un tren público, social y sostenible. !BICIS AL TREN!

What kind of railway do you prefer? The one spoiled, without money invested, whose lines have been closed by the Spanish governments for the las twenty years and in which we can not take our bikes with us or the one good looking, well administrated and which allow us to get with our bikes into. !BIKES TO TRAIN!

jueves, 3 de enero de 2008

CARTA DE UN CICLISTA URBANO / LETTER FROM A CITY BIKER

En el día de ayer, un artículo del Periodico de Aragón convocó un ingente número de reproches, insultos y recriminaciones a los usuarios de la bicicleta como medio de transporte. Nuevamente, las cosas no son lo que parecen.

Querido coche-inómano:
Yo no manejo un automóvil. Circulo en bicicleta. Las diferencias entre ambos medios de locomoción no se reducen al número de ruedas o a la existencia o no de un motor de combustión interna. Son bastante más evidentes, aunque usted no parezca haberse dado cuenta.

En su país mueren cada año miles de personas en accidentes de tráfico. ¿Sería usted capaz de asegurar que el mismo número muere en accidentes en los que se encuentra involucrada una bicicleta? ¿Sería usted capaz de explicarme por qué se siguen construyendo carreteras, autopistas y autovías y desaparece el ferrocarril convencional que apenas supone medio centenar de muertes anuales?

En su país la velocidad media dentro de las ciudades se reduce a unos 6 km/h. ¿Sería usted capaz de explicarme porque se pone tan nervioso cuando una bicicleta que circula a unos 20 km/h transita delante de usted?

En su país, desde que se aplicó el carné por puntos, 3200 de sus correligionarios han perdido su permiso de conducir. ¿Me puede poner al corriente de por qué me exige que cumpla una normativa orientada exclusivamente a su modo de transporte cuando ustedes son incapaces de cumplirla? ¿No es usted consciente de que el modo de quebrantarla reduce la cantidad de riesgos a los que me enfrento?

Su país presenta serias deficiencias en cuanto a inversiones en investigación civil y educación. ¿Sería usted capaz de explicarme porque exige que yo pague un impuesto de circulación cuando usted no asume el ingente gasto en infraestructuras que supone un modelo de transporte basado exclusivamente en el vehículo que usted maneja? ¿Sería usted capaz de argumentar por qué, tan convencido cómo está de la necesidad de fiscalizar las bicicletas, no paga ya, y voluntariamente, un impuesto relativo al principio de que “quien contamina, paga”?

El día que usted responda a estas preguntas quizás lo encontremos andando a nuestro lado en su bicicleta. Nosotros estaremos encantados de incluirlo entre nuestros compañeros.

Yesterday, an article published by the Aragón Newspaper caused an important number of insults and recriminations at city bikers. Once again, things are not always what they seem.

Dear car-maniac:
I don’t drive a car. I ride a bike. The differences between both vehicles are not only the number of wheels they have or if the do, or not, an engine. They are quite evident although you seem not to figher them out.

In your country, thousand of people die every year in car crashes. Could you assure the same amount of people die in bike crashes? Could you explain to me why the government is still building roads and highways and allowing the train to vanish off the face of the earth, when only about fifty people die in railway accidents every year?

In your country, 6 kilometers per hour is the city average speed. Please, Are you able to explain why you get on your nerves when a bike rider at 20 kilometers per hour is moving ahead of you?

In your country, from the very first day the penalty point driving licence was aproved, 3,200 of your roadmates have seen revoked their ones. Could you tell me why do you want me to live according to a law written after the vehicle you drive when you can’t? Haven’t you ever thought if I broke it could be because that way I face much less risk?

Your country don’t spend money on civil investigation and education. Are you able to argue about why you want me to pay circulation taxes when you are not paying the huge amount of money roads and highways, because of this car based transport system you defend, mean to all of us? Why are you not paying a green tax?

When you found the answer to all the questions above maybe you start riding a bike. We’ll be happy of welcome you as a bikemate.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

¿Por qué luchamos? (I) / Why do we fight for? (I)

Me cuestionaba una compañera, por la que tengo un gran cariño, la utilidad de trabajar para transformar esta sociedad nuestra de la que, ya sea por acción o por omisión, somos responsables. Cierto es que este esperpento intimida. Cada día te esfuerzas en modificar su trayectoria y compruebas que sigue caminando el mismo sendero erróneo. A lo largo de los años ves como algunos compañeros y compañeras abandonan. Quizás porque la tarea parece propia de locos. Puede que debido al temor de no alcanzar jamás el horizonte fijado. O simplemente por desmotivación. La fe es un sentimiento extraño que desaparece del mismo modo incomprensible en que surge. Aunque aquí no tenga ninguna connotación religiosa y esté sólidamente cimentada en profundos planteamientos políticos, sociales o ecológicos -equivocaciones incluidas-. De hecho, incluso los que abandonan son conscientes de que las banderas que en un momento levantaron siguen teniendo su lugar. Aunque no les compense la inversión en tiempo, motivación o preocupaciones. Imagino que todo se reduce a responder a la pregunta de por qué luchamos.

Es necesario en cada momento hacer lo que uno considera correcto o, al menos, intentarlo. Eso supone, sobretodo, romper la línea que separa la teoría de la práctica. Las ideas no tienen capacidad transformadora. Suponen tan sólo un medio, el fin debe ser siempre la actuación. Nadie en su sano juicio sería capaz de afirmar que el planeta es un lugar perfecto en donde cada individuo puede desarrollar totalmente sus capacidades. Los más concienciados extenderían el concepto de individuo a los ecosistemas y sus integrantes. ¿Qué me diferencia a mi, entonces, de esas personas? El hecho de pretender que mis ideas se conviertan en acciones. Y, aunque bien es cierto que es complicado llevar algúnos planteamientos a la práctica, intentarlo no lo es. En el intento adquirimos nuestra dignidad de transformadores sociales. Por eso luchamos y, por eso, es preciso involucrarse en la modificación de la sociedad. Alcanzar el horizonte fijado supone una cuestión secundaria.

Del derecho al pataleo hablaremos otro día...

A good friend of mine wondered if it was any useful to work to change this society we are, one way or another, responsible for. It’s true this monster intimidates you. Every day you do your best to modify its trajectory and check it’s still walking the same mistaken path. Throughout the years you see how some mates quit. Maybe because the task looks more like a mad people’s job. Or maybe, because of tiredness. Faith is an unusual feeling which disappears in the same difficult way to understand it comes up. Even though, in this context, faith has no religious connotation and it is based on strong political, social and ecological approaches –assuming we could be wrong-. In fact, even those who quit are conscious the flags they once raised still have thir place now. They just don’t feel the struggle compensates their time, motivation or worries. I am sure all of this is about answering the question: what do we fight for?.

It’s necessary, in every moment, to do exactly what you think is correct or, at least, to try it. That means, above all, breaking the practice-theory line. Ideas can’t change anything. They are just the mean, the aim must always be acting. Nobody can assure planet Earth is a suitable place in which every human being can make the most of every ability he has. This should be extent to ecosystems and animals. ¿What are the differences between me and that people who believe having ideas is enough? The fact I pretend my thinking to be taken to actions and, although, certainly, it’s uneasy to take some approaches to practice, trying it it’s not. When we try we acquire our social transformers dignity. That’s why we fight for and, therefore, that’s why it’s important to get involved in the society transformation. Reaching our aim it’s a secondary matter.

About the right to get angry we’ll talk some other day...